Coronavirus, ¿un enemigo común o algo en común con el enemigo?

Información, Desinformación, buscamos entre la maraña de datos y como de costumbre nos tragamos lo que nos llama más la atención o, en la mayoría de los casos, simplemente lo que nuestro apretado presupuesto emocional se puede permitir.

Dependemos de otros, desde el más básico nivel cuántico hasta el punto más complejo que sustenta la macroeconomía mundial, dependemos de autoridades especializados en distintas materias para hacer avanzar a la humanidad, dependemos de gente con agendas y escurridizos contactos que dan la cara en la escenificación de los regímenes sociales de los cuales nos creemos parte, pero biológicamente dependemos del agricultor de manos ajadas y sonrisa sincera mucho más que de ese “señor” con corbata planchada y una mueca en la cara que transmite miedo e inseguridad, dependemos en última instancia tanto unos de otros como otros de unos, pero llegado el caso, la realidad es que dependemos de aquellos que reparan, cultivan, se ensucian las manos y saben bien lo que están haciendo. No dependemos de los que operan los controles de esta actual ilusión, creada por ellos mismos, con la cual pueden engordarse bien mientras los que hacen vida se ven desprovistos paulatinamente de ella como consecuencia de los límites e impuestos “revolucionarios” que encadenan a todo aquel que ingenuamente se llame así mismo “gente de bien” o buen ciudadan@“.

Por encima de todo y todos dependemos de un criterio objetivo que presumimos tener y que ni por asomo conocemos, ya que los valores y voluntad necesarios para obtener ese criterio representan un precio tan alto para nuestra esperpentica necesidad de seguridad que, a pesar de hacernos una idea, es un pago que ni osamos considerar; Este se reduce a algo tan simple como matar al ego, ser conscientes de la verdadera unidad del todo y en consecuencia buscar siempre el bien común y real, en vez de el mal menor, para mí y para hoy, y mañana dios dirá; ande yo caliente…

Antes ya tuvimos problemas, en el 1345 casi la contamos, y desde entonces cada vez que nos hemos visto en situaciones del estilo, cabe resaltar que cada vez ha tenido mayor propaganda y menores consecuencias, hasta el día de hoy, súmmum por antonomasia de la desconfianza mediática y política, de la dicotomía emocional de los humanos y de su inherente cualidad animal, tanto en el buen como el mal sentido.

Hemos llegado a hoy, emergencia global como pocas a razón de un supuesto caso que, si creemos en los datos que tan amable y transparentemente se nos ofrecen, es como poco ridiculo y desproporcionado pero encaja a la perfección con el sinsentido general que es la información y acontecimientos de los últimos 20 años, al menos bajo el punto de vista e instinto del mismo que viste y calza.

Solo el futuro y unos pocos amigos de lo ajeno saben a donde nos lleva esta situación y cuál va ser el próximo punto en la agenda, y si por la mención se espera que yo me pronuncie en lo que al futuro respecta, poco aventuro mas que aportar la certeza de que en más de una manera el mundo y la vida tal y como la conocíamos habrá quedado atrás, siendo hoy la antesala de una nueva era, que traiga cal o traiga arena, sea el beneficio de quien sea, será ineludiblemente nuestra para soportar.

Tomemos lo que es nuestro, siempre, y ante todo hagámonos dueños de nuestros pensamientos y actos antes que esclavos de nuestras palabras, sin olvidar que en última instancia nosotros somos nuestro propio y peor enemigo, y más aún cuando nos olvidamos de ello.

“The ultimate measure of a man is not where he stands in moments of comfort and convenience, but where he stands at times of challenge and controversy.” ~Martin Luther King, Jr.x

RAZON vs REALIDAD.

Cientos de miles de millones de palabras malgastadas,  es la única forma de proceder para el ser humano, no podría haber sido de otra forma para una especie que se regodea en su propia verborrea cuál cochino en el barro.

Tantos factores y variables de distinta procedencia conforman y compiten a su vez en la construcción de la objetividad y la razón,  que es humanamente imposible el acuerdo entre todos los miembros de una misma generación terrestre. Que es la verdad o quien dispone de “la razón” entonces???.

Nada mas lejos de mi intención que el volver a rescatar esa verdad, tan entrañable ya ,que dice que “todo es relativo”, puesto que al parecer la vida no es sino un juego de percepciones preconcebidas, pero tampoco me quedo lejos al asegurar que , a pesar de haber concilios por aproximación,  poca gente puede adivinar las consecuencias y efectos secundarios de estos acuerdos, y es que si hay alguien que tenga la habilidad de adivinar el futuro y actuar en consecuencia, sin duda no es el ser humano. Todo es continuo, y todo es eterno, con lo cual no nos quedan muchas cartas de nuestra obsoleta baraja para competir contra nosotros mismos. Gran paradoja , sin duda alguna.

Dada la diversidad y cuantía de ejemplos que podría poner para ilustrar lo anterior, opto por no poner ninguno, dejando a cada cual que lo aplique a su verdad y a su entorno. Por el contrario me gustaría centrarme en criticar a los defensores del diablo, a los abogados del cinismo y a los que intentan ocultar su pobreza de espíritu a base de ridiculizar lo quasi obvio de los hechos.

Tenemos por un lado a toda una generación retrograda y ensimismada, de gente influyente y autómata  que forman el estrato mas gastado de nuestra sociedad,  y por otro lado tenemos a toda una amalgama de  recién llegados, aspirantes al trono que los anteriores dejaran libre para aquel que sea lo suficiente cínico y perverso. Alimañas.

En tercer lugar y por descontado, esta la gente real del planeta, con sentimientos reales y problemas reales, con inquietudes que a menudo estan muy por debajo de sus capacidades, la cual es lamentablemente manipulada sin pudor.

Si fuese tan descarado como la gente a la que critico, haría uso de sus palabras y trucos, tal como  ” según las encuestas…”  ademas de ” según muestran los porcentajes…” bla, bla, los estudios y estadísticas dicen bla y mas bla. Pero No!, quiero ser mejor y no utilizaré semejantes patrañas de gestión mental. Doy por hecho que la vida no es mas que lo que llega al corazón de uno a través de sus sentidos, así pues lo que tanto yo como cualquier otro nos atrevamos a juzgar siempre va a estar dotado de una gran fuente de razón y valía para consigo mismo,  pese a quien le pese y desprovisto totalmente de valor para cualquier otro que no sea el que emite dicho juicio…a menos que el juicio beneficie al otro en cierto grado.

Siempre habra alguien a quien empobrezca la ganancia de otro, siempre habra alguien que sufra por la ley que cobija a otro, y siempre habra gente que pierda razón en pos de la verdad ajena.

Mal de tontos, consuelo de muchos.

No rest for the wicked

As bad as it may sound, there is a long way of payback for those whom caused harm, either to others or ultimately to themself as a inevitable result. Although there is a positive meaning that I’d like to point out, as long as we want to focus on the bright side, and I am talking about the premise of each one of us deserving a second chance, and that eventually we all tend to realize that humbling down and wising up it’s the only way to heal and be whole. Therefore we are meant to work twice as harder, not just physically but emotionally due to the burden of guiltiness and despair we brought among ourselves with past actions and attitudes, and not only we have to work as hard as others to achieve peace and results, but we have to deal with the healing process, struggling with a heavy heart while we are juggling with a handful of social conventions, job, self forgiveness and fear.

We want to think that we can achieve happiness, that in fact we are being happy by having the chance to try at it, but the simple and plain truth is: it’s a lifelong job and there will be no rest for us that once were wicked.

El destino, el esfuerzo y su recompensa.

Cuando vas conduciendo por la carretera, del punto A al punto B, no te haces preguntas existenciales ni barajas dudas respecto a lo que podría haber sido de ese punto del trayecto y no fue, si hubieses ido por otra carretera o si deberías haber elegido otro coche, simplemente conduces y lo haces lo mejor que puedes.

Antes de montar en el coche ya sabes a donde debes llegar, es algo tan simple como obvio, y ya has calculado mentalmente la mejor ruta y el tiempo que necesitarás para completarla; tu coche, es el que pudiste comprar después de una serie de comparaciones y ajustes de criterios, por supuesto que miras con recelo a los coches de otr@s, pero en tanto en cuanto que tú tengas una mente medianamente sana y seas consciente de la realidad, sabes que tu coche es tu coche y punto, lo cuidas lo mejor que puedes porque sabes que si te falla estas jodido, e incluso le profesas cierto amor por el simple hecho de haber invertido tiempo y esfuerzo en el, y por los muchos buenos y malos momentos que habéis compartido.

Es todo bastante simple: del punto A al B, con mi coche, cuarenta minutos, pierdo tiempo o pago parking, hago mi movida, Fin de la Historia.

Durante todo este trasiego, estas vivo, respiras, piensas en la conversación que tuviste ayer con cierta persona y en que punto de ella hubiese sido mejor cambiar cierta frase por un lindo silencio, te notas las piernas algo entumecidas por el esfuerzo que soportaron en la tarde de ayer, suena una canción de tu playlist que siempre te sube el ánimo y te gusta cantar las tres palabritas del estribillo a pulmón porque te crees que tu voz suena clavadita a la del máquina, y a la vez te encanta dar unos golpecitos al ritmo con los deditos por ahí en él volante y salpicadero, para que no decaiga la fiesta. Yo creo que esto es estar bastante y suficientemente vivo como para encima estar elucubrando respecto a la gallina y el huevo, creo que sobran las dudas porque tienes una acción definida y complejamente simple ante ti, y sin necesidad ni fe alguna aceptas lo que es y su exquisita simpleza, y quizás el mencionado trayecto solo es parte de otra lista de quehaceres, un simple paso intermedio entre la cal y la arena, entre arriba y abajo, entre el cielo de tus deseos y el infierno de tus impulsos, un simple intervalo de tiempo…llámalo existencia o llámalo vida, pero no dejes que te distraigan del hecho de que en este mismo instante estas viviendo tu vida, ni en mejor o peor manera que cualquiera, sea lo que sea que estes haciendo y muy a mi pesar de tus miedos irracionales, estás vivo, debes estar agradecido, se consciente de ello y obra en consecuencia, ya.

La verdad de verdades

Las verdades son obvias y están delante nuestra todo el tiempo, son de una sencillez exquisita hasta el punto de resultar ingrávidas para la mente que acostumbra a tratar con el peso muerto de un paradigma lógico.

Siento que hay un destello de romanticismo en el acto de escribirlas, escucharlas y repetirlas a fin de recordarlas a los demás, pero no creo que la verdad sean palabras o ideas transmisibles, pues independientemente de que algunos quieran defender una palabra o definición con uñas y dientes, obvio es que el receptor del mensaje siempre lo va a filtrar acorde a sus experiencias y pensamientos propios, deformando la intención que inicialmente tenía el emisor, ergo percibiendo una verdad diferente.

Creo fervientemente que la verdad es, casi más que un sentimiento, un estado mental profundo e inexplicable, en el cual no hay disputa ni entendimiento, tan solo un mutuo reconocimiento entre dos elementos que se ven reflejados el uno en el otro , y que difícilmente puede esto ser despertado ni con todas las frases bonitas del mundo, aunque estas nos den pistas a los que andamos buscando.

El proceso es un tanto caprichoso pues viene otorgado por la sensibilidad, esa que usas y te tachan de débil, despertado en ti por el sufrimiento, ese que nadie quiere y todos rechazamos, afianzado por la buena educación, esa en la que alguien debe invertir en ti el tiempo y el esfuerzo que a nadie ya sobra y consolidado por la empatía propia, esa que puedes desarrollar aunque con duro trabajo, siempre que no hayas ahogado tu sensibilidad, rechazado el sufrimiento y perdido la oportunidad de que una persona buena haya usado su tiempo en compartir su educación contigo.

La verdad, a fin de cuentas, es tu verdad, pero solo cuando sientas que te llega a través de una conexión más grande que tú mismo.

Dejar de dejar.

Dejo de hablar para así dar ejemplo, dejo ganar a otros para llegar el primero a mi meta. Sacrifico lo único preciado que tengo para que el resto de mi tiempo no esté manchado de penas, y atesoro el silencio que tan caro me cuesta.

Dejo de aconsejar a quien no lo necesita, dejo libre la necesidad de los demás y no la someto a mi juicio.

Dejo que la generosidad florezca al aceptar tu regalo, dejo que mi regalo te ayude a aceptar la generosidad en tu vida.

Dejar de hacer lo que no se necesita, dejar de comprar lo que no tiene precio, dejar de intentar vivir la vida para que así la vida te viva, y dejar a la vida hablar para escuchar lo que nos cuenta de nosotros mismos y de nuestro camino

Pasito a pasito.

Somos lo que sobra después de nuestro esfuerzo y cansancio, lo que queda después de aguantar, respirar hondo y seguir adelante, no nos queda alma para tanta vida y en consecuencia adaptamos nuestra existencia a la cantidad de alma que nos queda después de la jornada.

Seremos pequeños, tan pequeños como hayamos decidido ser después de haber aceptado las normas de otros, las metas de otros, la recompensa a conseguir deseada por nadie pero envidiada por todos, y contra más pequeños seamos, más buscaremos la aprobación de los demás a pesar de nuestro propio destino.

Nadie está obligado a nada, la única cláusula de este contrato es que tarde o temprano debemos irnos, pero mientras estemos aquí somos nosotros los responsables de cada paso que damos.